sábado, 13 de septiembre de 2014

viernes, 12 de septiembre de 2014

Exclusividad.

Sí hay historias nuevas qué contar, novelas completas y terminadas en formato de guión, pero están resguardadas, blindadas; encadenadas y condenadas a no salir a la luz por los menos hasta dentro de 25 años. 

¿Por qué? Porque sus creadores han firmado un contrato de exclusividad con el corporativo, donde una de sus cláusulas, en la letras (no tan) pequeñas, especifica que los derechos de producción y explotación pasan a formar parte del banco de argumentos de La Fábrica.

Es como componer melodías que jamás serán escuchadas, pintar cuadros que nunca serán exhibidos al público. dramas que jamás serán representados. Y no es por mero egoísmo, es para prevenir que otras empresas no puedan tener acceso a ellas, ni puedan producirlas.

Sí, hay un lugar donde a los escritores les pagan medianamente bien para que desarrollen proyectos que jamás verán la luz; donde parte del precio moral que tienen que pagar los creativos a su vez... será permitir que les pongan grilletes y mordazas a sus retoños literarios y que nunca, nunca puedan dejar escuchar su voz.

Al menos, no en esta generación de televidentes.



Una vez nos tocó trabajar con un original argentino.

Sigamos hablando de las adaptaciones. Una vez nos tocó trabajar con un original argentino. 

Llegó un momento en que la presión de grabación, ya con el programa al aire, la productora asociada amenazó al escritor con utilizar los libretos argentinos si no le mandaba YA los libretos "mexicanizados". 

Para salir del bache, su servidor diseñó un macro de Word (sí, los originales estaban en ese formato) para cambiar los nombres, algunas expresiones coloquiales, "vos" por "tú", "vosotros" por "ustedes", etc.

Eso alivianó un poco a los escritores, pero aún así, al haber eliminado ciertas anécdotas, poco a poco nos tuvimos que olvidar del original por lo que el equipo literario tuvo que crear nuevas tramas.

O sea, que más o menos a la mitad de la novela mexicana, ya no había NADA que se pudiera utilizar del original (lo que implica un pago desperdiciado en la empresa, por pagar derechos de autor de TODA la novela para los argentinos).

La pregunta que nunca hice fue: si cada vez que se compran los derechos de una novela extranjera, se termina escribiendo una totalmente nueva... ¿por qué empeñarse en adquirir lo "ya probado", o lo que fue "un hitazo" en otras latitudes, en vez de empezar de cero con un original, escrito por talento nacional?



lunes, 8 de septiembre de 2014

Refritos al fin y al cabo.

Adaptaciones. Versiones Libres. Remakes. Llámenlos como quieran, refritos al fin y al cabo de la Gran Sartén. Lo importante es que se hagan con calidad y acordes a los tiempos actuales.

Recuerdo que hace 12 años se adaptó una novela colombiana, donde en un episodio entraban unos sicarios a una escuela preparatoria. La guionista en jefe se puso histérica, gritando al teléfono "¡Los niños, la sangre, balazos...! ¡Noooo, la juventud no debe ver eso!" Y se suprimió toda esa sub trama pues, según la escritora "Eso no pasaba en México".

Hoy con tristeza, tomo conciencia de que en la actualidad, esa escena ya ha sido superada con creces por la realidad mexicana. Ya no es posible ocultar la marejada de sangre y violencia, donde los adolescentes corren tras el sueño del traficante. 

¿Todavía quedan niños que quieran ser astronautas, médicos, bomberos? 

¿O es que ahora sólo aspiran a formar parte de las tropas de élite (de un bando u otro) y saber manejar armas sofisticadas, como si estuvieran dentro de un videojuego?


Sigamos hablando de las adaptaciones. Una vez nos tocó trabajar con un original argentino. 

Llegó un momento en que la presión de grabación, ya con el programa al aire, la productora asociada amenazó al escritor con utilizar los libretos argentinos si no le mandaba YA los libretos "mexicanizados". 

Para salir del bache, su servidor diseñó un macro de Word (sí, los originales estaban en ese formato) para cambiar los nombres, algunas expresiones coloquiales, "vos" por "tú", "vosotros" por "ustedes", etc. 

Eso alivianó un poco a los escritores, pero aún así, al haber eliminado ciertas anécdotas, poco a poco nos tuvimos que olvidar del original por lo que el equipo literario tuvo que crear nuevas tramas.

O sea, que más o menos a la mitad de la novela mexicana, ya no había NADA que se pudiera utilizar del original (lo que implica un pago desperdiciado en la empresa, por pagar derechos de autor de TODA la novela para los argentinos).

La pregunta que nunca hice fue: si cada vez que se compran los derechos de una novela extranjera, se termina escribiendo una totalmente nueva... ¿por qué empeñarse en adquirir lo "ya probado", o lo que fue "un hitazo" en otras latitudes, en vez de empezar de cero con un original, escrito por talento nacional?



Lo que le piden a cualquier editor.

Vigilar la coherencia y verosimilitud de una historia. Eso es lo que le piden a cualquier editor, de libros, revistas o guiones. En el caso de la TV, eso funciona exclente para las series, donde al menos tienes una semana para checar un libreto de una hora; pues se transmite un episodio a la semana.

En el caso de las telenovelas, el proceso cambia, pues salimos de lunes a viernes con un capítulo nuevo; y a veces a los escritores escriben lo que saben de temas en realidad no conocen, planteando lo que a su vez han visto en pelìculas. Retroalimentación pura.

La mayoría de las veces todo se arregla con una rápida verificación en el internet con una fuente confiable; pero no falta el guionista que te requiera "voluntariamente a fuerzas" que hables en persona con un doctor, albañil, psicòlogo, ingeniero, agente del MP, panadero, etc. 

Platicar en persona con los expertos no molesta, lo que frustra es que al final del día, ya viendo que la realidad no coincide con lo que necesita el argumento para avanzar, el guionista apele al famoso "tengo Licencia Literaria" (es como la de James Bond, charola impresa y todo; y te la restriegan en la cara) y desestime tu trabajo de investigación.

A fin de cuentas, te responden: "Vamos dirigido a un público clase D+, y C- con una escolaridad promedio de primero de secundaria, ¿quién podría notar la coincidencia entre "casualidad" y "causalidad"?

Así, tuve que dejar de lado el rigorismo fáctico para centrarme más en los contenidos emocionales del argumento; no vaya a ser que pase lo que a una gran escritora, cuyo productor entró en la histeria al ver que Bob Esponja le ganaba en rating a su novela.

¿Qué fue lo que pasó? Que la escritora, buscando verosimilitud, buscaba cierto tipo de arácnido que pudiera transmitirle una enfermedad a la protagónica... pero la paciencia se le acabó al productor, y despidió a la guionista.

- ¿Por qué me quitas la novela? - preguntó ella.

- ¡Porque en tu historia no veo amor, sólo hay arañas! - respondió él.


Todo depende de la convención dramática que se establezca desde el planteamiento de la historia, y del pacto implícito con el publico en la denominada "suspensión de la incredulidad". Si vamos a ver una película de Alfred Hitchcock ya tenemos una idea de universo narrativo al que vamos a jugar imaginariamente, su genialidad en parte era de partir de lo cotidiano y de repente zas, al misterio y la intriga. Pero en algunas telenovelas empezamos con ciertas "leyes" de cómo se rige dicho mundo y luego los guionistas las rompían por mera laxitud, y se notaba.

Reglas no escritas de la TV

Una de las reglas no escritas de la TV es que los actores NO deben tener acceso a los teléfonos de los escritores; la razón es muy simple: hay algunas actrices o actores que llaman incesantemente a los guionistas (o al editor literario si falla lo anterior) para preguntar por "su personaje". 

Los intérpretes te pueden pedir si les puedes dar más parlamentos, más participación en pantalla, contarte sus grandiosas ideas de cómo el personaje secundario puede ayudar al principal, etc. 

Gracias al Cosmos que para eso están los productores, De lo contrario, puedes encontrarte en situaciones embarazosas como (saber que a cierto actor/actriz lo van a despedir, pero área literaria tiene que enterarse primero por arreglos de trama) toparte con la persona en cuestión y que en algún momento te pregunten... "¿Y, qué tal ven a mi personaje?".

¿Qué les responderían, ustedes, sabiendo que sus participaciones están por finalizar?

jueves, 28 de agosto de 2014

OJO, Llamadas de extorsión a Hoteles Nice en México DF

Esta es una historia de la vida real, sufrida por un servidor hace ya algunos meses. La comparto para que estén alertas en caso de sufrir una situación similar:

Hotel: Holiday Inn DF - Hora: pasando la media noche
Yo, durmiendo de borracho (demasiado vino tinto)
Entra llamada a mi habitación. (NADIE SABÍA DONDE ME HOSPEDABA, ACLARO)

ELLOS: - ¿Habitación 218?
YO: (MEDIO DESPERTANDO) No, ésta es la 228

- Mire, le hablamos de la recepción; somos de la PGR y estamos realizando un operativo contra el narco.

- (DESPABILANDO) ¿En qué puedo servirle?

- Lo que pasa es que nuestros servicios de inteligencia indican que hay 5 narcos en el hotel. Vamos a implementar un operativo. Para ahorrarle la molestia de entrar a su habitación, sólo necesitamos que nos indique su ocupación, de qué lugar viene y a qué vino al DF; sólo para verificar que usted es una gente de bien. (OMINOSO) Y si nos cuelga durante nuestra entrevista, LA consideraremos sospechosA y subiremos por usted.

*NOTA: para los que nunca han escuchado mi voz, es muy engolada, y aguda, como de señorita mal correspondida... y más por teléfono*

YO: Soy periodista, del Estado de México y vine a ver al doctor.
- ¿Pues qué no hay médicos en donde vive?
- Me atiendo en Médica S. Vine a hacerme una tomografía
- Ah, ¿y viene solA?

*me entra el pánico, ya no estoy borracho*

YO: ¿Qué no tienen esos datos en la recepción?
ELLOS: Sólo estamos verificando datos. ¿Tiene su celular a la mano, "señoritA"?

YO: Sí, deje voy por él.

Entonces salgo descalzo, despeinado, (sin colgar el teléfono) y así como estaba arropado (me dormí con la ropa puesta, por fortuna) y bajo a recepción; esperando encontrar a la AFI, LA PFP Y el SWAT con sus armas ya "lock and loaded" .

Pero no había nadie, sólo una recepcionista medio desvelada y con los ojos enrojecidos. Le comenté la situación y me dijo que simplemente hiciera caso omiso de la llamada y que dejara descolgado el teléfono.

Así lo hice, regresando a mi habitación, lleno de dudas.

Pregúntome yo: ¿Qué habría pasado si hubiera seguido el juego de la llamada del supuesto "jefe de comando"?

Mucho ojo amiguitos, hasta (y principalmente) en los hoteles nice, pasan estas llamadas de extorsión y secuestro.